
Refugio 'El Puente', un mundo de sensaciones
Despierta tus sentidos en 'El Puente'.
Primero la vista, con distintos miradores de altura que te permiten aprovechar los majestuosos paisajes de la cordillera de los Andes en la confluencia de los ríos Espíritu Santo y San Mateo que se unen para formar el Río Chapare. La luz, los colores después de la lluvia, un espectáculo en sí...
Senderos te llevan directamente de tu bungalow hasta el corazón de la profunda selva típica de la región.
En camino aguzas el oído. Escuchas los cantos y rumores de la naturaleza... El susurro de la brisa en las hojas de palmeras y de los helechos arborescentes; el murmullo de los arroyos donde llegan los verdaderos dueños del lugar para refrescarse en la mañana.
Y entonces oler... el musgo y las hojas todavía húmedas, como alfombras en perpétuo renuevo. Los matices de odorante rocío que se elevan con las neblinas de la mañanita.
Y también saborear... El jugo de un mango fresco que tu mismo has escogido en el árbol y de otras frutas exóticas con nombres evocadores que crecen en el jardín tropical... El agua tal vez, simplemente, que corre de una liana cortada, o aquella que cae en pesada lluvia de alivio al final de la tarde.
Tocar en fin – aunque con cuidado, con mucho cuidado... las cortezas-esculturas, aquellas que arrojan sus extrañas puas en contra de improbables predadores, aquellas que se yerguen y se entrelazan, incluso aquellas que caminan! O bien romper un coco, palpar el agua de los manantiales y el marfil vegetal...


Ver mapa referencial (región del Chapare)
Aléjate del mundanal ruido en este lugar de ensueño donde un enmarañamiento de lomas y montañas empinadas se codean con la jungla de baja altura con el fin de proteger plantas exóticas y animales raros. Revive tu sentido de admiración en presencia de un colibrí que gira y da vueltas en torno a las flores aromáticas o un tucán que toma su vuelo entre los ramajes.
El bosque húmedo circundante hace gala de una sorprendente variedad de árboles frutales y plantas exóticas. Además en todo momento hay una mariposa titilante a la vista, reluciendo después del aguacero, o una familia de monos bulliciosos para sacarte de la cama en la madrugada. Y los especialistas te confirmarán que es uno de los mejores sitios de Sudamérica en lo que se refiere a la observación de aves.
En alguna parte de las montañas se esconde el raro y tímido oso de anteojos. Lo más probable es que no lo veas, al igual que su enemigo el jaguar, pero con absoluta certeza podrás observar diversos mamíferos en su habitat natural, incluyendo monos, perezosos y tapires, aunque buena cantidad de ellos hayan sido víctimas de la caza intensiva en el pasado y se encuentren hoydía en peligro de extinción. Muchas otras especies animales están al alcance de tu vista, en particular la variedad de insectos relucientes y aves neotropicales.
En los alrededores del Refugio corre un arroyo que va formando varias piscinas naturales ideales para un agradable y refrescante baño a la vuelta de tu exploración por la selva.
Según tu disponibilidad de tiempo, otras actividades de exploración pueden interesarte. Por ejemplo caminatas por los senderos del parque nacional Carrasco, en busca de orquídeas o para la observación de animales, descenso de ríos en canoa motorizada o a remo... |